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Humanizar el parto y el nacimiento; humanizar la vidapor Marie Lynne TyndallAviso con respecto a las traducciones: Midwifery Today, Inc., no garantiza la exactitud de cualquier contenido en sus publicaciones impresas o en sus sitios Web que aparecen en otro idioma distinto del inglés. El contenido para el cual no se ofrece garantía de precisión incluye lo siguiente: El trabajo en salud sexual y reproductiva se ha enfocado, generalmente, en el derecho de ejercer una sexualidad independiente de la reproducción, conocer y amar su propio cuerpo, educación sexual no- sexista, buscar afecto y relaciones sexuales, controlar la propia fertilidad, tener acceso a los métodos de anticoncepción con una adecuada información, decidir cuándo, cómo y con quién tener relaciones o no tenerlas, no ser madre, aborto seguro y gozar de la sexualidad, entre otras cosas. El movimiento de mujeres y el movimiento feminista casi nunca han tocado el tema del embarazo, el parto y la maternidad, como si sólo tuviésemos derechos siempre y cuando no estemos esperando un bebé. Durante el embarazo pertenecemos a la industria de la medicina, el médico es quien conoce todo. Quedarnos pasivas e ignorantes ante "el que sabe y manda" sobre nosotras mismas. El silencio del movimiento de mujeres y del movimiento feminista transmite una sumisión hacia esa forma de violencia que sufrimos tantas mujeres en el embarazo, parto o la maternidad. Para las activistas por la humanización del parto, esto ha sido una gran frustración. Muchas madres, después de haber sido víctimas del maltrato hospitalario en el parto, entienden que la experiencia de dar a luz es muy significativa. Para muchas, sin embargo, el sufrimiento queda como una herida muy profunda que las acompaña para toda la vida y, según algunas investigadoras, las marca de una manera permanente y pueden sentirse mal consigo mismas, con su autoconfianza destruida o lesionada. Para casi todas las mujeres los recuerdos de parir son muy vívidos y las historias que cuentan son tristes y dolorosas. La organización feminista NOW, una de las más grande de Estados Unidos, denunció que no todas las mujeres tienen acceso a la atención de una partera. Su reivindicación es crucial para las mujeres de toda clase y debe verse como un derecho universal. La OMS reconoce a la partera como la más indicada para atender a las mujeres en el embarazo, parto y posparto, con el respaldo del sistema médico por si surgen complicaciones. En Europa realizaron una declaración de derechos de las mujeres a recibir atención de las parteras (diferenciando esa profesión de la de la enfermería). El concepto universal de la partera es superior por varias razones: los índices de mortalidad y morbilidad materna e infantil son mejores que en la atención médica, la tasa de prematuridad es menor, baja la tasa de cesáreas, la satisfacción con la experiencia de parir y nacer son excepcionales y respeta el derecho de las mujeres a participar plenamente en su propio proceso. En países desarrollados como Japón, Holanda, Inglaterra, Australia, entre otros; las parteras profesionales trabajan como parte del sistema de salud, tener el parto en casa o en alguna institución médica es una opción de cada mujer. La atención del parto por parteras no es algo novedoso en la historia de la humanidad o propio de algunos países, en los pueblos originarios eran las mujeres, sobretodo parteras, las que se han encargado de atender, apoyar y facilitar el proceso de embarazo, parto y el nacimiento. Derechos de las mujeres en el partoEl parto es un proceso innato, fisiológico y natural. El derecho a un parto seguro y digno debería ser reconocido como derecho universal de las mujeres. Actualmente los procedimientos médicos que se utilizan en los hospitales públicos y clínicas privadas son peligrosos y humillantes y atentan contra los derechos humanos más básicos de las mujeres y también son violaciones contra los derechos de niños y niñas a nacer en un entorno agradable, seguro y sin dolor. Derecho…
Los derechos de las mujeres y sus bebés en el parto y nacimiento son inalienables, y no son secundarios a las exigencias del gobierno, del personal médico, de las instituciones o de cualquier otra persona o institución. Madre y bebé protagonizan este proceso y los deseos y sentimientos de la madre deben estar en primer lugar. El parto no es seguro cuando los deseos de la madre toman un segundo lugar frente a las rutinas de quienes asisten el parto. Exijamos estos derechos fundamentales. Las mujeres tenemos que luchar por nuestros derechos como personas y como poderosas creadoras de vida. Exijamos el derecho a que todas las personas comiencen su vida de la mejor forma posible. Mamás y bebés tenemos derechos. Únete a la lucha por la humanización del parto, el nacimiento y la vida. Cambiar la forma de nacer cambia la forma de vivir.
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